¿Qué necesitamos para considerarlos “personas”?

27-2-07

La matanza de delfines, otra vez autorizada por el gobierno de Japón a pesar de los reclamos internacionales, es una nueva desgracia para demostrar que ni la sensibilidad, ni la inteligencia, ni la memoria, ni la gran comunicación social y percepción del mundo manifiesta, ni la condición “casi humana” de un no humano es suficiente para que su interés en seguir viviendo sea tenido en cuenta. Ante un beneficio de utilidad para los humanos, el interés básico de seguir viviendo de seres sintientes de otra especie es dejado de lado. En la balanza entre “personas” y “cosas”, los únicos que ganan son siempre las “personas”

La práctica de acosar a los delfines para matarlos, defendida como tradición en Taiji, está puesta al servicio de una necesidad de vida o muerte, según afirma Yoji Kita: “Matamos delfines porque los necesitamos para vivir”. Los medios aluden a que se intenta “acortar el tiempo de la muerte”, desde el momento en que los defensores cuestionan la manera en que son ultimados, por cierto atroz, [1] pero que esto no es muy cierto en la práctica.

El video sobre las matanzas de delfines que circula en Internet, [2], llega junto con los titulares que cuentan sobre la muerte en Italia de Mary G. –una delfina-, quien fallece de tristeza porque quien la rescató de pequeña ha desaparecido. La mujer fue asesinada por un vecino que se justificó diciendo que sus perros ladraban demasiado. [3]

¿Qué se necesita para comprender que un ser sintiente es merecedor de respeto? ¿Se necesita que además tenga capacidades intelectivas como los delfines? ¿Se necesita que expresen lo que sienten a la manera humana, con palabras? No, nada alcanza, porque el especismo reinante dicta que la única necesidad es que sean … humanos. No importa que los seres en cuestión sientan en forma similar a nosotros. No son humanos, y con ello, arbitrariamente, se justifica que su valor sea solo el de medio para fines de otros.

Mientras tanto, en Argentina como en otros países limítrofes, los mejores legisladores están trabajando para evitar la degradante crueldad innecesaria, de esa “cosa” que no tiene derecho a vivir libre de nuestra opresión, pues la “necesitamos para vivir” Se impondrá entonces multas o una pena un poco más severa para actos que la sociedad ya juzga como delito: crueldad y muerte innecesaria. Todo la crueldad y la muerte devenida de la explotación y uso de un ser sintiente no se cuestiona, en consonancia con la idea que domina la sociedad. Si partimos de cambiar la ley sin cambiar la percepción moral de la gente, solo podremos obtener una ley para disponer de ellos en forma más “civilizada”.

La percepción moral de la gente va a cambiar en la medida en que quienes bregamos por una sociedad más justa, demostremos hasta qué punto no hay razón alguna para que tratemos a otros seres sintientes como objetos de consumo. Sus aptitudes intelectuales, tan “humanas”, podrían también ser las de un ordenador muy “inteligente”. Nadie se podría preocupar por su sufrimiento psicofísico y ni por el daño de matarlos ni por el dolor que sienten sus compañeros de especie al verlo morir, ni por su estado de miedo o angustia, porque no los tendrían. Estas cuestiones no solo tienen que ver con proteccionistas o animalistas y menos con ecologistas. La violencia que impartimos a los no humanos cuestiona nuestra propia “humanidad”.

Notas:

[1]La Jornada, México. Disponible en : http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2007/02/26/gobierno-de-japon-autoriza-matanza-de-miles-de-delfines al 27 -2-07.
[2] http://www.glumbert.com/media/dolphin
[3]“Un delfín fallece de tristeza por la muerte de su entrenadora”, La Nación, 20-2-07.

No se admiten más comentarios