Aves libres, otra vez, las gallinas

devaluar-el-intelecto-any-aboglioDe repente me encuentro con este caso de domesticación al revés.

Ignoro los detalles de su nueva territorialización pero aplaudo que hayan encontrado una. Desconozco sus diálogos vecinales y los sabores de su alimento. Espero que no las conviertan en “plaga”. Lo cierto es que estas gallinas salvajes que hoy se esparcen por la isla hawaiana de Kauiai parece que provienen de otras que fueron “domésticas”. Siervas, serviles, desterritorializadas. Pero con una fuerza latente, picoteando sus sueños, para hacer estallar algún día su impertinencia, la metamorfosis, el quiebre de un yugo que conocen, que saben que existe pues entumecía sus alas, modelaba sus miedos, recortaba su deseo.

No es claro de quiénes descienden. Tal vez del Ave Fénix.

Se estudia su genoma y, en principio, hay un consenso: descendería del gallo bankiva, un ave asiática, pariente de los faisanes, domesticada unos 7000 años atrás, al cual se parecen las gallinas con las que los polinesios llegaron a la isla 800 años atrás. Pero en la isla se dice que muchas descienden de aves que sobrevivieron a los huracanes de 1982 y 1992. El ADN confirma que se las puede rastrear desde mucho más atrás. Los científicos no están seguros, especulan con cruzas e historias de amores clandestinos entre gallos locales y gallinas de granja escapadas de su prisión. [1]

La domesticación consiste básicamente en el confinamiento y la apropiación del ciclo reproductivo de las hembras para determinados fines de uso de esos individuos. Ha sido el cimiento básico de la esclavitud animal. Se nos domestica también a los humanos mientras luchamos por esos derechos que el Estado nos puede dar o no, porque el mundo es hoy muy complicado, y porque la barrera que separa humanos de animales no es una barrera de especie. Conseguidos los derechos, hay que hacerlos valer, no todos pueden, y luego está el poder judicial, que no necesariamente imparte justicia.Pero la agenda de los derechos no para de multiplicarse.

Que estas gallinas hayan revertido el proceso puede abrir algunas perspectivas interesantes para ciertos animales no humanos. Lo que me pregunto es si les dejaremos territorios, si les daremos “derecho” a su territorio, para que puedan existir.

Notas
[1] Chang, Kenneth, “In Hawaii, Chickens Gone Wild”, The New York Times, 6-4-2015.

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