Coma animales bajo el auspicio humanitario y pague bien para aliviar su conciencia

15-11-06

La promoción del consumo de animales bajo aprobación de la «sensibilidad» pública, está logrando un buen lugar en EE.UU. Cuenta con el auspicio de los vendedores de carne orgánica y de los promotores de la carne sin crueldad. Ya resulta imposible distinguir -analizando el tema desde el punto de vista de la posición por los derechos animales-, si los promotores son bienestaristas o neobienestaristas.[1] Todos persiguen los mismos objetivos que -como muestra la realidad-, apuntan a la promoción de la explotación animal.

La nota de Andrew Martin del New York Times, cuya traducción en español fue publicada en Argentina en la edición del diario Clarín, 15 de noviembre de 2006 [2] comenta el lanzamiento de una «línea de carne para tentar a ‘carnívoros sensibles’, que tendrá etiquetas que anuncien ‘compasivos con los animales’, haciendo referencia a que se los trató de forma humanitaria hasta el día en que se les dio muerte.»

En el lenguaje bienestarista, humanitario significa dominio y opresión sobre otros seres cuidando el qué dirán. Tampoco es que se sabe bien qué le pasa a cada ser en particular, porque como dice el artículo, en relación a las etiquetas, «no se sabe con certeza si éstas son efectivas más allá de un nicho del mercado de amantes de los animales, sobre todo dado que la carne y los huevos son dos veces más caros que los productos que no tienen tales etiquetas». Es difícil claro, son 3000 animales no humanos por segundo asesinados para producir carne con sus cuerpos.

Para los vendedores significa apuntar a un público que se «siente bien». El resultado de las campañas bienestaristas hace que muchos consumidores compren cuerpos de animales que siguen sufriendo en los mataderos como víctimas de una industria de violencia que, antes que nada, los manipula según sus necesidades. Este público se los comen, pero les importa. Así les enseñan a pensar. Y como los sentimientos también se aprenden, los amantes de los animales devienen en «carnívoros sensibles.»

Pero hay otro punto de venta que entusiasma a los gastronómicos. Buscan la etiqueta de «certificado humanitario», hoy ampliamente publicitada, porque sostienen que la carne de producción orgánica tiene un mejor sabor. Los homeópatas son altamente requeridos para este tipo de industria explotadora, pues los productores necesitan evitar hormonas y antibióticos. Tenemos en Argentina a veterinarios homeópatas que son grandes promotores de esta producción. Vale aquí la pena recordar la postura de un miembro fundador de Ánima, el Dr. Juan Agustín Gómez, obviamente en desacuerdo.[3] Una luz en el camino.

Si realmente entendemos que un ser sintiente, por ser tal, no debe ser un artículo de venta, cualquiera sea su etiqueta, no hay otra forma para decirlo que en términos abolicionistas. No es necesario promover la muerte ni ocuparnos del bienestar de animales que se criaron industrialmente para satisfacer el egoísmo de especie.

Notas:

[1] Ver el artículo de mi autoría en este mismo sitio: El liberacionismo y la sociedad esclavista actual.
[2] Las cadenas y restaurantes quieren seducir a «carnívoros sensibles». Diario Clarín, 15 de noviembre de 2006. Edición impresa y digital.Disponible en: http://www.clarin.com/diario/2006/11/15/sociedad/s-03403.htm
[3] Gómez, Juan Agustín. El Ser y la Homeopatía.

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