El (mal)trato del animal-mercadería, la Expo y discursos afines

derecho-a-no-ser-objetoLos medios receptan y ejemplifican el discurso social de varias maneras. Una de las más importantes se relaciona con la recuperación de la palabra de los propios defensores de los animales, que puede ser manipulada para encajar en ese discurso mayoritario. Pero no siempre es así. A veces, es fiel expresión de lo que ellos mismos manifiestan.Existe toda una configuración del término maltrato en lo que respecta a seres humanos. Así, por ejemplo, recientemente se publicó una nota con actuaciones obtenidas de la Secretaría de Niñez del municipio de La Plata, donde se da cuenta de que los colegios del lugar “detectan nueve casos de nenes maltratados por día”. [1] Esta detección fue posibilitada por la “Guía de orientación para intervenir en situaciones de conflicto” que recibieron los establecimientos en noviembre de 2012, y desde cuando las presentaciones por golpes e insultos en el hogar no pararon de crecer, lo que sucedió porque una de las directivas de esa guía lleva a acudir a los organismos municipales cuando los docentes se enfrenten con posibles casos de violencia familiar y “maltrato infanto-juvenil”. Al parecer, son casos menores y de fácil resolución, según declara el responsable de la secretaría. Legalmente, los niños tienen derechos humanos y también derechos específicos, para reforzar su protección por la condición de especial vulnerabilidad de la que participan.

En el caso de los animales no humanos también se escucha en los medios el discurso del maltrato, a lo que suele agregarse el rechazo de la crueldad, términos ambos que actúan con el de violencia como telón de fondo. Al ser escuchado, se traspapela dentro del discurso social como esa misma clase de calamidad que sufren/pueden sufrir los humanos. Pero dista mucho de serlo. La insistencia en acudir a esas dos figuras tipificadas como delito por la ley 14.346 nos deja en medio de un universo legal acrítico y definitivamente preocupante. Porque son infinitos los maltratos y violencias que el Derecho regula. Se instala entonces un debate insuficiente y, en la medida en que se unifica con el del “buen tratamiento” debido a los cuerpos usados como objetos para obtención de ganancias, replica la alegría del experto en bioética de Princeton, Peter Singer, cuando en un artículo publicado recientemente en Project Syndicate entiende que, al manifestarse contra el daño causado a los animales, la encíclica Laudatio Si del Papa Francisco ha hecho lo que ningún otro Papa en la historia a favor del bienestar de los animales [2]. Me dirán que en cuanto al Papa es un avance. Podría asentir, aunque habría que analizar el alcance más allá de esta declaración. Pero no es un avance en lo que entiendo que merecen los animales no humanos.

En épocas de crisis de paradigmas, las contradicciones suelen ser impresionantes. Los caballos por ejemplo son maltratados por los cartoneros mientras se los asesina en mataderos, se los miniaturiza para convertirlos en afectuosas “mascotas” y se los convierte en competidores donde son muy bien tratados siempre que produzcan dinero. Y los niños pueden sentirse mini jinetes de Ponies y Falabellas en ese evento que todos los años trae algo nuevo para enseñar: La Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, que prefiere hacerse conocida como La Rural. Los niños también pueden enternecerse con recién nacidos, porque los cabañeros, aun manifestando “dilemas morales” por el riesgo para ellas y sus hijos, llevan hembras preñadas a la muestra. Mientras esta suerte de salida infantil de entretenimiento se llena de familias en vacaciones, lo que la misma representa está moviéndose a través de los sectores interesados para conseguir políticas agropecuarias de mayor apoyo por parte del Gobierno actual. Como corresponde, ya están contactando a los futuros presidenciables que visitaron una Expo este año más sofisticada: la carta gastronómica de sus food trucks ha incluido el pancho de jabalí a la plancha y espolvoreado con queso. Junto a otras ofertas por el estilo, es una especie de avant-première para el festival gastronómico que se realizará en octubre en el mismo lugar.

El broche de oro lo da la médica Mónica Katz, siempre preocupada por la libertad de elección, como si los derechos que las libertades suponen no tuvieran límites ni pudieran colisionar con la reflexión ética. [3] Por eso señala el problema de demonizar “grupos enteros de alimentos” y la aparición de “tribus alimentarias opuestas y extremas”, entre las que incluye “la vegana (cero carnes)”. No es que no sepa que no es solo “cero carnes”. Tampoco es que no sepa que el veganismo no es una dieta. Tiene razón cuando dice que los expertos en nutrición se suelen comportar como maestros puritanos o dictadores. Pero lo que no dice es que su reclamo hedonista (ignorante de la existencia de una deliciosa gastronomía vegana) se sostiene sobre cimientos construidos con un espantoso sufrimiento y muerte. Y ahí es donde la humanidad ejerce hoy su más fundamentalista tiranía.

Notas
[1] Debesa, Fabian, “La Plata: los colegios detectan nueve casos de nenes maltratados por día”, Clarín, 17 de julio de 2015, p. 42.
[2] Hay una traducción publicada en Clarín, 26 de julio de 2015, p. 42, “El Papa no se olvidó de los animales”.
[3] Katz, Mónica, “Alimentación y debate”, Clarín, 2 de agosto de 2015, p.47.

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