La Tierra, la tierra

lobo-su vida-su hogarLa denuncia de los problemas ecológicos que hoy en día enfrentamos es una constante en la prensa diaria. Apenas se empieza a tomar conciencia de los daños que ya hace muchísimos años venimos haciendo en los ecosistemas, destruyendo a algunos de ellos por completo. La naturaleza es fuerte, pero hay un punto de no retorno, donde los sistemas de auto-recuperación fallan ante el grado mayúsculo de envenenamiento. Todos nos perjudicamos. El animal silvestre pierde su hábitat, contaminado o arrasado por la depredación continua que es consecuencia de la idea de que la naturaleza es un recurso a usar ilimitadamente y sin reparos, pues está «para servirnos.» El sufrimiento y matanza de millones de seres domesticados para uso humano no es un cuestionamiento ético que aparezca en las actuales luchas ecologistas, sólo preocupadas por la extinción de las especies.

El mismo modelo destinado a expoliar la naturaleza, que considera una posible mercadería a todos sus integrantes, incluyendo a los animales no humanos, ¿puede revertir esta situación? Sí, es posible, aunque lo dudo. De hecho, se están tomando muchas medidas y revirtiendo algunas situaciones que por supuesto conviven de maravilla con el consumo «verde.» Sin embargo, el ecocidio que hoy presenciamos surge desde las mismas ideas y desde la misma posición de dominación de los otros e indiferencia por la vida animal humana y no humana.

Así es que hoy, 22 de abril, en el Día de la Tierra, recordemos especialmente cuestionar a todos y a todo lo que ha llevado a esta crisis, pues nada sucede por casualidad. La instalación de una sociedad que no utilice a los no humanos como mercaderías nos puede sanar a todos, pues el veganismo es un instrumento para pacificar al mundo.

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