Vacuna antipolio

Extraído de Las avenidas del fraude, trabajo de investigación (2001).

La polio es una enfermedad viral que alcanzó su punto epidémico más alto en EE.UU. en 1916. El virus se introduce por la boca y pasa al tracto digestivo produciendo síntomas leves o cursando en forma asintomática. La mayoría de la gente produce en este momento anticuerpos y sólo en un escaso porcentaje de pacientes el virus no muere y llega a la espina dorsal y el cerebro. Causando fiebre, dolor de cabeza y rigidez seguida de medianos a severos síntomas de debilidad muscular, pudiendo llegar a la parálisis respiratoria.

Ya en 1940 un cirujano ortop√©dico hab√≠a escrito su hip√≥tesis, comprobada 23 a√Īos m√°s tarde, acerca de que el asiento de la polio se hallaba en la espina dorsal. Obtuvo sus observaciones estudiando casos humanos.

A través de estudios epidemiológicos conducidos en Suecia por Strumpell, Seigmuller y Marie en 1884 y el estudio de una epidemia de 1887 por Medin, se llegó a un descubrimiento clave en el estudio de la enfermedad: su naturaleza infecciosa. En 1908 Landsteiner y Popper anunciaron el descubrimiento del virus de la polio. Los investigadores se sintieron afortunados en elegir monos del Viejo Mundo, altamente susceptibles a la enfermedad, a diferencia de los monos del Nuevo Mundo, bastante resistentes. Esto significaba la posibilidad de una vacuna, para lo cual sería imprescindible descubrir el camino tomado por el virus luego del ingreso al organismo.

El doctor Ivar Wickman había concluido, en 1909, que en el ser humano la infección seguía la ruta intestinal. Estudios de autopsias hechas por Kling y sus colegas desde 1911 a 1913 lo confirmaron. En 1912 los patólogos descubrieron el poliovirus en el intestino humano, lo que reafirmaba la idea de que el aparato digestivo era la vía de introducción del mismo. Pero los viviseccionistas seguían en los laboratorios haciendo vivisección en vez de ciencia, infectando con éxito a los animales y ateniéndose a los resultados de sus experimentos. Estos indicaban (Simon Flexner, Rockefeller Institute, 1912) que la enfermedad se contrae por vía nasal y no por vía digestiva -así era en los monos Rhesus- y que de allí migra directamente hacia el cerebro. Increíblemente, los datos obtenidos de pacientes atacados por la polio, fueron dejados de lado a favor de estos datos. El error de la extrapolación en acción. Una avalancha de información inconsistente se produjo continuamente con el uso de distintas especies y diferentes estratos de virus.

La experimentaci√≥n animal se√Īalaba la v√≠a nasal y la comunidad cient√≠fica fabric√≥ entonces un spray nasal profil√°ctico (Shultz-Peet) capaz de matar el virus en la misma nariz. Vendido en Toronto durante la epidemia de 1937, mat√≥ para siempre el sentido del olfato de los ni√Īos que lo usaron y sali√≥ r√°pidamente de la venta.

Llega 1941. Albert Sabin, trabajando con hallazgos provenientes de autopsias humanas, demuestra que la mucosa nasal no alberga el virus. Confirma lo descubierto 30 a√Īos antes : el virus se radica en el tracto gastrointestinal. A√Īos m√°s tarde, Sabin recalc√≥ con las siguientes palabras la insensatez de tomar al mono como modelo para la reproducci√≥n de la polio en los humanos :

La par√°lisis de polio podr√≠a tratarse s√≥lo previniendo la destrucci√≥n irreversible del gran n√ļmero de c√©lulas nerviosas motoras y el trabajo en prevenci√≥n fue largamente demorado por la concaepci√≥n err√≥nea de la naturaleza de la enfermedad humana basada en la experimentaci√≥n err√≥nea de la enfermedad en los monos.

En 1949, John Enders cultiv√≥ el virus en cultivos de tejidos humanos, preparando el camino para el desarrollo de la vacuna y recibiendo por ello el Premio Nobel en 1954. Despu√©s de este logro las vacunas podr√≠an haberse producido a partir de tejidos humanos, pero se insisti√≥ con cultivar el virus en c√©lulas de ri√Īones de monos. Estas primeras vacunas elaboradas por el Dr. Salk y testeadas en monos causaron 204 casos de polio y 11 muertes documentadas. Los investigadores recomendaron entonces usar c√©lulas de tejidos humanos para cultivar el virus.

Sigui√≥ la vacuna Sabin, a virus vivos modificados, en 1955. Se insisti√≥ con cultivar el virus en tejido renal de monos para testearla luego en chimpanc√©s. Hoy la vacuna deriva de cultivos en c√©lulas humanas diploides, pero los fabricantes a√ļn la inyectan en la espina dorsal de monos vivos para investigar si produce polio. El experimento es muy doloroso, de alto costo en tiempo y dinero, adem√°s de inservible para recabar la seguridad en el humano. Entre 1973 y 1984, la vacuna Sabin caus√≥ 101 de los 138 casos de poliomyelitis paral√≠tica en EE UU.

En 1960 se descubri√≥ la presencia, en las vacunas Salk y Sabin, del virus de primates SV 40, provenientes de los cultivos de ri√Īones de los monos donde se desarrollaron estas vacunas. El SV 40 (el n√ļmero 40 de los Virus S√≠micos), produce c√°ncer cerebral en ciertos animales en laboratorio y transforma c√©lulas humanas in vitro en c√©lulas cancerosas. Por numerosos informes pudo comprobarse la relaci√≥n entre la aparici√≥n de tumores cerebrales y la inoculaci√≥n de la vacuna antipolio.

Pero al fin y al cabo los viviseccionistas no est√°n tan errados cuando se√Īalan que la primera vacuna surgi√≥ de animales de laboratoarios, en el sentido de que en 1934, la primera vacuna se desarroll√≥ en tejidos de ri√Īones de monos. Olvidan decir que esta vacuna llev√≥ a 20 personas a la par√°lisis y a 6 a la muerte.
Fuentes

  1. Dr. Robert Sharpe, Science on Trial. Awareness Books,1994.
  2. Dr. Steve Beddard,¬†Poliomyelitis, a case study of vivisection.¬†The Guardian Newsletter. Vol.5 N¬ļ 17, 1999.
  3. AFMA. Americans for Medical Advancement.
  4. J.R. Paul, A History of Poliomyelitis. Yale University Press, 1971.
  5. Hugh LaFollette y Niall Shanks, Animal Experimentation: the Legacy of Claude Bernard. International Studies in the Philosophy of Science, 1994.


 

Scroll al inicio