Las mil y una jaulas [III]. Las dos pantallas

En Las mil y una noches, los cuentos se enmarcan unos dentro de otros, en una figura literaria que responde a la manera en que Scherezade los va contando a lo largo de las mil noches en que intenta salvar su vida, hasta conseguirlo. Hay mil y una jaulas, unas dentro de otras. No sólo confinan a los no humanos sino que aíslan mental y emocionalmente a la gente de la realidad de su esclavitud. Los defensores de los derechos animales necesitamos entenderlas y por eso me gustaría, contar algunas historias.

Aquí está la primera historia: El zoológico y los conservacionistas. Aquí la segunda: El futuro está en los niños.

Ahora les dejo la tercera:

Las dos pantallas

Imágenes en celulares, IPods y monitores. Como una película de ficción, la misma tecnología que motoriza la industria de explotación de los animales sirve también para replicar lo que sucede en la exhibición de animales no humanos palermitana. Pero las imágenes no hablan por sí solas. No reflejan, por ejemplo, la alegría del sector ganadero, que festeja un aumento del 5% en “la faena registrada en los primeros cinco mees de este año” sobre la del mismo período del 2011. [1] Se puede decir que funcionan al estilo de un reality-show.

Afuera, la Gran Pantalla fosforece induciendo a la ceguera: con sólo mirarla, instaura el entretenimiento. El animal no humano se contempla en la realidad y en imágenes como una doble representación del paradigma de propiedad institucionalizado que no se ve. Adentro, los chicos se entusiasman votando el nombre que le darán a un cabrito nacido el jueves 26 de julio. Allí quedará hasta el final de la muestra, antes de iniciar su destino de raza Boer.

Y empieza otro día más para ofrecer las novedades de este año.

En medio de un ruido inimaginable en su hábitat natural, un camélido, si está “amansado”, responde bien. No sólo las llamas sino la flamante atracción: una alpaca arribó por primera vez a la muestra de la Rural. Domesticadas, no sólo sirven como animales “de carga” sino también como caddies para golfistas sofisticados. Aquí es donde la gente puede apreciar los “beneficios” de la conservación de las especies. Como muchas clases de chinchillas, las alpacas argentinas estaban extinguidas. Pero el cruce entre importación de ejemplares y apoyo científico de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, vía técnicas de transferencia embrionaria de vientres receptores, logró lo que podemos decir que es, al menos, una alpaca “nacida” en Argentina. No es cualquier “cosa”, dado su valor agregado. Puede alcanzar los cuarenta mil pesos, puesto que se vende a interesados en la industria de la fibra y también –por iniciativa de su dueño que dice que no hace todo esto por plata–, a dueños de los zoológicos de Argentina. [2]

Hay que reconocer que realmente la exhibición de esclavos ofreció muchas novedades para atraer al público en el 2012. Acercó a los chicos, se popularizó, duplicó su mensaje en la Gran Pantalla, trajo individuos nunca antes vistos. Pero también se encontró con un suceso inesperado, producto de las movilizaciones que se manifestaron en defensa de los animales no humanos. No porque antes no haya ocurrido, sino por su insistencia y variedad. Incluso se vio una humilde pantalla que fue capaz de competir con la oficial en la atención del público, al menos durante el tiempo de la concentración. Y lo que allí se mostraba era la realidad cotidiana del sufrimiento y matanza de millones de individuos. Algunos, horrorizados, le preguntaban a la activista de Ánima: ¿Pero dónde pasa esto? Otros, mientras me pedían folletos: ¿Qué es el veganismo? Los más interesados recibían además información acerca del mito del “trato humanitario.” A muchísimos hubo que explicarles de qué se trataba, pues creían que se protestaba específicamente contra la exhibición.

Y fue ya hacia el final de la noche cuando me pregunté –recordando esa palabra alemana que se refiere a las causas excepcionales que convirtieron a los alemanes en asesinos, sonderweg, causas que al parecer lograron entender recién después de tres generaciones–, cuántas generaciones más le llevará a la humanidad comprender las razones por las que se esclaviza y asesina a los animales no humanos, incluso construyéndolos como domésticos. O lo que es lo mismo, cuándo esta injusticia pasará a ser parte de los recuerdos.

Notas

[1] Clarín, 21 de julio de 2012, “Hacia el futuro, a fondo”, por Lucas Villamil.

[2] Clarín, 27 de julio de 2012, “La alpaca pura fue recuperada y por primera vez se exhibe en La Rural.


Notas

[1] Clarín, 21 de julio de 2012, “Hacia el futuro, a fondo”, por Lucas Villamil.

[2] Clarín, 27 de julio de 2012, “La alpaca pura fue recuperada y por primera vez se exhibe en La Rural.

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