Declaraci贸n universal de los derechos animales

declaracion-universal-derechos-animalesReiteradamente se ha dicho que en 1978 la UNESCO proclam贸 la Declaraci贸n Universal de los Derechos Animales, aprobada luego conjuntamente con la ONU. Al parecer, la UNESCO solo le prest贸 la sede a la Liga que proclam贸 esa Declaraci贸n. De todas maneras, por ese entonces, la conceptualizaci贸n jur铆dico-filos贸fica del concepto de 芦derechos禄 para los animales reci茅n comenzaba a elaborarse. Quienes redactaron la Declaraci贸n desvirtuaron la noci贸n jur铆dica del t茅rmino para conciliar los intereses de los rubros representativos de las dos explotaciones que generan mayor cantidad de sufrimiento animal: experimentaci贸n y comida.

Contradicciones evidentes destacan en un texto que en su art铆culo primero declara: 芦Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia禄 y en el art铆culo dos: 芦Todo animal tiene derecho al respeto芦, para despu茅s dar cabida a la experimentaci贸n y a la cr铆a para alimentaci贸n. No todos nacen iguales, entonces.

Pero ni siquiera donde esta Declaraci贸n sent贸 una postura de aut茅ntica defensa animal tuvo demasiado peso como para que se cumpliera con el postulado de su art铆culo 14: 芦Los derechos del animal deben ser defendidos por la ley como lo son los derechos del hombre.禄 Porque este hombre 鈥搉贸tese la similar terminolog铆a de la Declaraci贸n Francesa de 1789鈥 se sigue atribuyendo el derecho a exterminar a otros animales, a explotarlos y a tratarlos con crueldad si lo necesita para el cumplimiento de sus intereses. Los animales siguen us谩ndose para esparcimiento, los biocidios (muerte sin necesidad de un animal) son moneda corriente. Los genocidios (muerte de muchos), lo mismo. Los animales son v铆ctimas inocentes de actos crueles y malos tratos en forma institucionalizada en todo el mundo. La raz贸n es sencilla: en la mesa de negociaciones, a los efectos de obtener mejoras jur铆dicas rumbo a la obtenci贸n de derechos, bienestaristas y neobienestaristas proponen las mismas leyes regulatorias de la esclavitud que sustentan el sojuzgamiento del animal no humano.

Por otra parte, las leyes no pueden cambiar la relaci贸n con los otros animales sintientes. Por eso las Declaraciones Universales de derechos solo sirven en la medida en que sean fundantes de sociedades donde esos derechos circulen no en un papel sino en la sangre de la gran mayor铆a de sus miembros, y donde las leyes los recepten para penar los casos excepcionales en que los mismos sean violados.

En Argentina, por ejemplo, era mucho m谩s abarcativo el proyecto de ley del cual deriv贸 luego la ley penal 14.346 de Protecci贸n al Animal sancionada en 1954. Una de las razones que se esgrimi贸 para cercenarlo, fue el peligro de convertir a la ley en una 芦m谩quina de producir delincuentes禄. Es que demasiados resultar铆an enmarcados en el tipo penal que formulaba. Otra de las razones era que proteger a los animales de granja complicaba los intereses econ贸micos del pa铆s. La prohibici贸n de la caza deportiva fue borrada sin miramientos. Y quedaba bien claro que el motivo que impulsaba la sanci贸n de esa ley de protecci贸n no era en absoluto la valoraci贸n del animal en s铆 mismo sino la kantiana idea de que el valor jur铆dico a proteger era la capacidad compasiva del ser humano. Para el caso, tan peque帽ita que apenas se nota.

Hoy, dentro del drama que ya no es solo ecol贸gico, medioambiental o econ贸mico, sino directamente civilizatorio, en que est谩 inserta la cuesti贸n, la guerra que en gran mayor铆a los humanos libran contra los animales est谩 originada en una forma de ser animal humano. Y es la misma que acarrear谩 nuestra propia aniquilaci贸n.

Como objetivo, como meta, como proyecto, tenemos de todos modos la Nueva Declaraci贸n de los derechos animales. Su texto dice:

Puesto que hay una amplia evidencia de que muchas especies animales son capaces de sentir, condenamos totalmente la provocaci贸n de sufrimiento a nuestras criaturas semejantes as铆 como la supresi贸n de sus necesidades incluyendo las de comportamiento, excepto cuando sea necesario para su propio beneficio individual.

No aceptamos que una diferencia en la especie solamente (as铆 como tampoco una diferencia de raza) pueda justificar la injustificable explotaci贸n y la opresi贸n en nombre de la ciencia o del deporte, o para uso como comida, o para ganancia comercial o para otro beneficio humano.

Creemos en el parentesco evolutivo y moral de todos los animales y declaramos nuestra creencia en que toda criatura sintiente tiene derecho a la vida, a la libertad y al disfrute natural.

Por lo tanto, hacemos un llamamiento para la protecci贸n de estos derechos.

 

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